Interstellar: La fórmula ganadora entre la naturaleza humana y la ciencia ficción
Por: Rodrigo Muñoz.
Mientras el Partido Republicano, en Estados Unidos, dice que el calentamiento global es una farsa, Christopher Nolan, por otro lado, nos advierte de su realidad en Interstellar. La película es una metáfora del cambio climático: en el futuro, gracias a los desastres naturales, el Planeta Tierra queda arrasado, sin alimentos.
Dentro de ese contexto, se cuenta la historia de un antiguo piloto, Cooper, quien decide abandonar a su familia -y al mundo- para buscar un nuevo planeta habitable a través de un agujero negro. Se combinan dos aspectos básicos de los seres humanos: el instinto de supervivencia y el vínculo de una persona con otras.
El filme es una maravilla técnica. Sus imágenes y sonidos permiten que nos transportemos al espacio, palpemos su silencio, sintamos su negrura. Para apreciar Interstellar completamente, es obligatorio verla en IMAX: dolerán los bolsillos al inicio, pero el golpe se olvida con los créditos finales y, más bien, uno desea haber pagado más (¡no es una broma!).
Sin embargo, no hay que perderse ante el espectáculo visual. Sin ser algo negativo, la película es convencional, sigue una fórmula muy común: un hombre emprende un viaje para cumplir una misión con el deseo de volver a ver a sus seres queridos (¿alguien recordó La Odisea?). Se encuentra dentro de los límites de la ‘caja’ de Hollywood, pero no logra salirse de esta.
Aún así, su realización es impecable. Christopher Nolan demuestra que es un director que conoce su trabajo, que mantiene un nivel de calidad constante. Vuelve a lograr sorprendernos con tensas secuencias de acción y giros inesperados. Definitivamente, una película de Nolan debe ser vista en el cine, en una gran pantalla.
Una gran fortaleza de Interstellar son sus sólidas, pero no sobresalientes actuaciones permitiendo que los personajes sean memorables y que uno se identifique y sufra con ellos. Asimismo, Hans Zimmer, con la música, nos da un soundtrack de descarga obligatoria, que se convierte en un protagonista más.
La historia tiene las típicas fallas de los guiones de Jonathan y Christopher Nolan: se concentran en la acción y, para avanzar, no amarran detalles. Por ejemplo, Cooper descubre una base militar secreta y es atrapado. En ese momento, un antiguo profesor suyo le ofrece emprender la misión que salvara la raza humana debido a sus excelentes dotes de piloto: si ya conocían de su talento, ¿por qué no lo habían llamado antes y tuvieron que esperar a que, fortuitamente, encontrara la operación? Si no hubiera pasado, ¡¿qué diablos habría sucedido con la misión?!
Hay muchas discusiones filosóficas en el filme: la soledad, la familia, el rol de los hombres y las mujeres en el universo. Estas se dan ya ‘digeridas’, no se profundizan mucho. Pero es suficiente: se logra una buena mezcla entre moraleja y las vicisitudes del viaje de Cooper.
Algunos han comparado Interstellar con "2001: Una Odisea en el Espacio". Esto es una necedad. Una es para ‘niños’, otra para ‘adultos’. Incluso, toda la parte final de la película de Nolan es un claro tributo a Kubrick: el personaje principal es ayudado por seres metafísicamente superiores.
La película es un buen relato de ciencia ficción que explora un tema muy importante de la actualidad. En algunas partes, peca de un desmedido sentimentalismo, pero, en general, es tan bien lograda que se le perdonan sus fallas.
Interstellar es hermosa. La historia del cine recordará una de sus escenas más impactantes: en medio de la infinitud del negro espacio, se escucha el sonido de una noche terrestre.
Calificación: 7.
:) Gracias Rodrigo. Concuerdo 100%
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